El viernes 10 se acaba mi contrato y me vuelvo a casa.

Esto significa que solo me quedan a penas dos semanas de este exilio voluntario y que lo voy a exprimir todo lo posible.

Si este fin de semana hiciera buen tiempo, todo apunta a que no, me iría a la playa con unos del trabajo en plan despedida, y el último fin de semana haría una fiesta con las del piso y algunos amigos.

Entre semana todo lo que puedo hacer es salir a dar paseos y quedar a hacer un café, poco más, la verdad, porque no conozco a casi nadie, así que me centraré en estos dos últimos findes.