Ahora, por primera vez, comparto el piso con dos personas desconocidas. O que eran desconocidas cuando llegué, ahora que ya llevo un tiempo tenemos buen rollo.

Antes, lo más parecido a convivir con gente que había vivido eran algunas semanas de verano en un apartamento con amigos, que no tiene nada que ver.

Viviendo con mis padres tenía una serie de hábitos que eran normales para mí que poco a poco voy cambiando para poder convivir con mis nuevas compañeras.

Ahora me tengo que adaptar a las "normas" del piso, que algunas son normas de convivencia básicas y otras acuerdos que llegamos para hacerlo todo más agrable, y dejar de lado costumbres que tengo de toda la vida.

Por ejemplo, ahora cuando voy a la ducha tengo que pensar en coger ya la ropa, para no tener que ir del baño a la habitación en albornoz.

En casa tengo que vigilar también la ropa que llevo, para que no vuelva a pasar que estoy en el salón viendo la tele en bragas y camiseta y llegue mi compañera con dos amigos para hacer un trabajo.

No pasó nada, creo que ni se me llegó a ver nada y tras decir hola en seguida fui a mi habitación a taparme un poco. Pero fue un poco tenso y no me gustan este tipo de situaciones.

Por eso, aunque esté en casa y vaya relajada  y cómoda, procuro llevar siempre sujetador y pantalones.