Ayer fue la fiesta de Halloween y fui disfrazada de bruja.

Las fiestas "de calendario", como Halloween, San Juan, Fin de Año y todos estos días que todo el mundo sale casi que por obligación, pueden ser bastante aburridas porque todo está más lleno, la gente se desfasa más, los precios suben y el garrafón abunda.

Sin embargo, cuando celebras Halloween en un local que se alquila para la noche y se limita la entrada a los que invitan los organizadores, la cosa es muy distinta, se convierte en una noche especial. Además, todos disfrazados de cosas terroríficas (más o menos), el local ambientado, la música seleccionada para la ocasión, aunque suene también lo típico de siempre, fue muy buena fiesta.

El disfraz lo hice reciclando un vestido y una falda larga, todo negro, por supuesto, guantes de medio brazo, un sombrero que me compré para la ocasión y mucho maquillaje para dar un toque más terrorífico. Estuve a punto de comprarme una escoba con el sombrero, pero pensé que en la fiesta me iba a molestar más que otra cosa.

Ahora a esperar a Carnaval para volverme a disfrazar, a ver si podemos ir a una fiesta de este tipo y me hago un disfraz más sexy.