Anteayer fue el segundo viernes playero con los del trabajo. Esta vez éramos menos porque muchos están ya de vacaciones.

Comimos un poco más rápido y llegamos a la playa un poco antes que la otra vez, no eran ni las cuatro y media.

Se veía más llena, pero no estaba abarrotada ni mucho menos, así que pudimos estar bien.

Para no repetir otra vez de modelito, llevé un bikini rojo de tirantes que no es tan mono como el nuevo, ni resalta tanto lo morena que estoy (oij), pero como la marca de arriba del bikini está extinta y la de abajo no desaparecerá, casi que da igual si el bikini cubre más o cubre menos. Además, para tener dos o tres años el bikini está casi intacto.

Con el calor que hacía, desafiamos los cortes de digestión y nos metimos al agua nada más llegar. ¡Qué bien sienta un chapuzón cuando estás asfixiada de calor!

De vuelta a las toallas, me tumbé y me puse a secar al sol, que a gusto se estaba. De hecho, desconecté por completo y no llegué a quedarme traspuesta, pero poco me falto.

Supongo que con la morriña que da el solecito y lo a gusto que estaba, en algún momento me quité lo de arriba sin darme cuenta, como un acto mecánico sin más. Me imagino que fue al tumbarme de espaldas, porque al poco de ponerme boca arriba un compañero me dice "Veo que hoy te has animado".

Me incorporé y me dicuenta de que estaba enseñando las tetas, y mis compañeros mirándolas. Me quedé en blanco porque no recordaba haberme quitado lo de arriba, pero el daño ya estaba hecho, ya tenían anécdota para comentar, así que simplemente les dije que sí, que me había animado, pero que no se quedarán embobabos mirandome las tetas o mes las iban a gastar.